28 oct 2007

En un segundo...

... de las cuatro de más después,
cuando el uno y el dos no hacen tres,
decido de repente dar un giro

a mil kilómetros de todo y a un metro de nada
así, sin más,
con lo puesto y lo prestado

necesitaré dos brazos y una pierna
una mano a la que le falta un dedo
y, por supuesto, un músculo al que ir despertando,
con toda mi paciencia

llevaré únicamente mis calcetines
si me dejas asomarme a tu ventana en mis mañanas de resaca
atravesada por los rayos del ladrón de los sueños

de mis sueños

donde el gris es verde y el agua roja
las noches suaves y las mañanas violentas

en la segunda curva a la izquierda
pregunta por mí
y te señalarán el camino que tomé

a la sombra de un olivo
a la luz del atardecer
estaré esperándote.

Porque a veces esperar no requiere esperanza

No hay comentarios: