Despertándome con resaca asomada a tu ventana.
Con toda clase de resaca.
Mi marea sube algunas noches y al bajar me duele más.
No me gusta sentirme incómoda entre las sábanas.
No me gusta sentirme vulnerable entre tus brazos.
Y odio despertar con remordimientos y lagunas.
Si las pudieras llenar con tus besos, quizás...
y solamente quizás,
me sentiría un poco más a gusto.
Creo que no quiero despertarme más asomada a tu ventana.
Y, sin embargo, cuando duermo sin ti
contigo sueño.
...desafortunadamente...