¿Pero cómo puede una entenderse en un lenguaje de reflejos, de proyecciones y sombras? El espejo es, entre otras cosas, el espacio en el que una reconoce sus necesidades y anhelos. Pero un espejo introduce distorsiones, deforma, ilumina u oculta, agranda o empequeñece. Puede incluso, si se rompe, fragmentar y descomponer la imagen, disolverla, destruir el ideal de unidad y equilibrio. Plantear la realidad contradictoria del propio deseo.
Lucía Etxebarria, De todo lo visible y lo invisible
No sé cómo, pero una puede entenderse en un lenguaje de reflejos, porque el lenguaje habitual se queda corto para expresar ciertas cosas, cosas que forman parte de un mundo que soy incapaz de explicar. Y el espejo puede introducir distorsiones, pero quizás quieras pagar ese precio por verte iluminada, por salir de ese agujero oscuro, por verte radiante. Puede hacerte sentir grande, puede mostrarte lo que otros ven en ti y que tu eres incapaz de ver. Y sí, se puede romper, y los siete años de mala suerte no son nada en comparación con la destrucción del ideal de unidad y equilibrio.
Yo creo que aún ahora sigo cortándome al intentar volver a unir los pedazos que quedaron de mi espejo. Y supongo que lo intentaré a menos durante siete años.
Y el mundo de las sombras lo dejo para otro día.