porque quiero cerrar esa etapa de mi vida que ni yo misma me atrevo a cerrar que viene a buscarme día sí día no que tiene como aliado a mi temida sombra y que no me deja dormir más de una y más de dos noches porque quiero cerrar esas ventanas que dejé abiertas y sólo sirven para que entre el polvo y para dejar mis huellas marcadas en el suelo porque quiero salir y volar y mis alas me las cortaron hace tiempo o quizá me las corté yo misma
y a partir de ahora recuerda que te estoy echando de menos aunque no me entiendas aunque no me conozcas o aunque no me veas existo y tu existes para mí y quiero olvidar y no puedo así que cierra la puerta tras tu marcha que no quiero convertirme en un hotel donde los vagabundos pasen sus noches con habitaciones donde derramar la cerveza para que así mis pies se peguen al intentar dar un paso
Es curioso cómo confundimos la risa con el llanto. Es curioso también cómo van cogidos de la mano.
Es curioso lo necesario que resulta un abrazo. Y es curioso también lo que gustan los besos.
Es curioso cómo torcemos las esquinas mirando sólo hacia adelante. Es curioso cómo esas flores naranjas no nos llaman la atención.
Es curioso cómo volamos en tierra, como enterramos nuestras alas.
Es curioso cómo agarras mi mano cuando la notas. Es curioso cómo notas mi mano en tu sueño, como sueño tus notas en mis manos, como manejas mis sueños y mis notas.
Es curioso notar como te acercas, como te alejas.
Es curioso, así, sin más.
Y lo más curioso es que siempre vuelvas cuando no te espero o cuando decido no esperarte más. Las putadas son curiosas. No aparezcas si no vas a volver.
Allí me llevaste un día Aquí es donde decidí quedarme
-entre los charcos de la última lluvia-
Me llamas borracha cuando derramo la espuma sin darme cuenta.
Me llamas borracha entre mis tortitas de arroz y mis cervezas.
Y le das una patada -sin saber que me desquicias la cabeza-
Maquillo mis labios pinto mis uñas de rojo y me enfundo mis zapatos
-el ruido de los tacones rebotando en la pared-
Te miro de reojo y te pierdo de vista.
Me ahogo en un último trago y ni siquiera intentas salvarme.
Sacias tu sed con mis lágrimas tu hambre con mi cuerpo mientras me dejo arrastrar en una espiral sin final hacia un amargo despertar teñido de gris y perla.
-la lluvia ya se marchó, despertaron las estrellas-
Intento de un salto llegar hasta ellas y solo alcanzo a la luna y en su abrazo consigo dormirme.