Ensayo sobre la ceguera, Saramago
A veces tengo la sensación de estar convirtiéndome en ese ciego de la venda negra. Porque sigo llevando la venda después de haberme quedado ciega. Creo que es el miedo quien me cegó. Y creo que le tengo miedo incluso al miedo mismo. Y creo que por eso decidí ponerme la venda.
Y a veces me fastidia que quieras sacármela. Porque mis ojos, aun estando ciegos, no soportan la luz, simplemente porque no están acostumbrados, lo sé, pero no, no la soportan. Y porque no creo estar preparada para volverlos a acostumbrar. Y no me apetece que veas la reacción de mis ojos. Porque si lloro no sé de lo que soy capaz. Y no quiero decir cosas que no debo.
Pero como sé que lo haces por mí, ese fastidio desaparece pronto. Pero no por eso voy a quitarme la venda por fin. Pero sigue intentándolo y lo conseguirás.
Porque en el fondo creo que sigues arrojando luz sobre mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario