
7 horas entre cabezadas, sueños, pesadillas, mareos y el poco paisaje que la luna es capaz de iluminar. Dejar ese pequeño mundo y adentrarte en el otro que decidiste crear con alguien en algún momento de tu vida. Sentir el ruido del motor a tus pies mientras te agarras a una chaqueta cálida para contrarrestrar el frío viento que te pega en la cara. Llegar a la cafetería cerrada aún. Esperar en la calle mojada. Media hora. Tomar un café caliente y acompañarlo por "curasanes" o napolitanas. Y mirarla a cara después de mucho tiempo. Y ver que simplemente es ella. ¿Y qué más podías pedir?
Y se me sale, dando pedales, sin mi permiso, una lagrimilla...
3 comentarios:
De quien es ese escoteeee?
No se pueden añadir muchas palabras más... Q diferentes pueden ser las 7 horas de antes y las de después. Antes pasas por todo eso... después ni siquiera te molesta el aire en la cara, el tio de tu lado... cierras los ojos y esta todavia en tu mente de manera perfecta... genial...
Brindemos por muchas 7 horas más...(el próximo cubata ira por esto jejeje, el caso es beber!!)
El próximo cubata...pero si a penas bebemos!
Y la proxima canción ya verás! Volveré a subir las escaleras y a molestar al tío para dedicar una canción a las horas (q no son 7) que pasamos encerradas juntas!
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