el mar es tu espejo; miras la imagen de ti mismo
en el desarrollo sin cesar de su oleaje,
y tu espíritu no es menos amargo que tu abismo.
Gozas hundiendo en su seno tu imagen;
le abrazas con los ojos y los brazos, y tu corazón
se distrae muchas veces de su propio rumor
con el ruido de su gemido indomable y salvaje
[Las flores del mal]
Ni hombre ni libre...
Y el mar demasiado lejos...
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